Letras, letras, letras...

Utilizar una tipografía adecuada puede ser la clave para el éxito de una web o una presentación escrita de un trabajo. Para un diseñador web o un trabajador del sector editorial, unas nociones básicas sobre tipografía son esenciales para llevar a cabo su trabajo de manera impecable. Por ejemplo, a nadie se le ocurriria presentar un currículum impreso en Percival o en la tan odiada Comic Sans porque no será tomado en serio (a no ser que quieras trabajar en la próxima feria medieval, con lo que la primera fuente, usándola con un texto bueno, podría darte un buen trabajo).

Bromas aparte, no viene mal recordar algunos trucos para el uso adecuado de la tipografía a la hora de maquetar o diseñar, como los que encontramos en The Design Cubicle:


1. No utilizar suficiente interlineado
2. Crear un texto sin el suficiente espacio entre grupos de letras o 'tracking'
3. Confudir el término anterior, 'tracking', con 'kerning',que significa espacio entre un par de letras
4. Crear bloques de texto muy anchos: la velocidad lectora es mayor cuanto más corto es el espacio de lectura
5. Combinar de un gran número de tipografías o estilos de letras
6. No utilizar tipografía 'serif' en un texto impreso muy extenso; mientras que para la web se prefiere tipografía sans-serif, para los textos escritos es preferible usar fuentes con acabados.
7. Imprimir colores similares uno sobre otro
8. Usar texto en 'negativo' con menos de 50% del color de fondo: si usamos letra clara sobre fondo oscuro, tenemos que asegurarnos de que el contraste es el adecuado.
 9. Abusar del texto centrado
10.Utilizar un tamaño de texto demasiado grande

Si quieres comenzar a experimentar con la tipografía, te recomiendo que visites algunos blogs relacionados con este noble arte, donde podrás encontrar consejos y recursos que te ayudarán en tu iniciación en este mundo.

Una gran herramienta para ver cómo van quedando tus ensayos es el famoso "Lorem Ipsum", que puedes encontrar en esta web. Este ha sido el texto de relleno de los editores desde el año 1500, cuando comenzó a utilizarse después de que un editor anónimo utilizase una mezcla de textos. Se usa para comprar cómo queda un texto estandar, ya que su contenido distribuye las palabras a como lo hacemos normalmente, evitando que el diseñador se distraiga al no tener sentido aparente.

Por último, una herramienta curiosa para encontrar esa tipografía que tanto te gustó y cuyo nombre desconoces: Identifont. Mediante una serie de preguntas sobre la serie, descarta las fuentes que no se correspondan con la descripción dada y da el nombre de la fuente que buscamos o, al menos, una muy parecida.


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ESCRITO POR Marina Montes

Periodista, apasionada de la web 2.0, intento de community manager. Bloguera, lectora y enganchada a las nuevas tecnologías. Un poco friki y un mucho geek. Colaboro en Frikarte y Revista Wego escribiendo sobre series de televisión.

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