Usos desafortunados de la red: la reputación online

Con la irrupción de las redes sociales en la vida pública, famosos y políticos se han apresurado a abrir perfiles en estas plataformas para estar más cerca de los fans y/o ciudadanos. No está mal esta idea, si tenemos presente que, para utilizar una herramienta no vale con usarla, sino que hay que saber hacerlo.
Los políticos y artistas españoles pecan, en incontables ocasiones, de ingenuidado ignorancia. ¿Quién no recuerda el desafortunado comentario de David Bisbal sobre las revueltas egipcias?


 O las meteduras de pata, ya clásicas, de Alejandro Sanz, que lo mismo confunde Louisiana con La Luisiana que a Marta del Castillo con Marta Fernández y acaba liándola parda:


Pero no sólo son los famosos quienes meten la pata. Los políticos, durante la pre-pre-precampaña y la pre-campaña de verdad y ahora la campaña han aprendido que las redes sociales son un buen lugar para sondear a la opinión pública y hacer un ejercicio de transparencia (o al menos intentarlo) para estar "más cerca" del ciudadano. Y como todo, hay ejemplos buenos y ejemplos malos:
No dudamos de que los principales candidatos (o los candidatos de los partidos mayoritarios, o los candidatos del bipartidismo, como cada uno quiera llamarlo), o sea, Rubalcaba y Rajoy, tengan detrás un gran equipo de comunicación. Nadie lo pone en duda. Lo que sí es curioso es que no escarmienten del uso que se le da a la red y cada vez que hagan una campaña en Twitter les salga el tiro por la culata. 


En ambas campañas, #preguntaleamariano y #votapsoe, el efecto fue completamente el contrario: si querían seguidores, se encontraron con una masa enfurecida de twitteros que, hartos de la política actual española se apropiaron de los hastags para darle una vuelta al mensaje.  En ambos casos llegaron a ser Trending Topics, pero ¿a costa de qué? ¿Les vale sólo con aquello de "que hablen mal de ti aunque sea mal"? ¿No preferirían mantener una buena reputación digital? El monitoreo de esta característica y su seguimiento es fundamental para que una campaña de marketing o imagen en la red tenga éxito, y viendo desde fuera los resultados, no parece que importe mucho este detalle...

En cambio, hay políticos que han captado a la primera la filosofía de la web 2.0 y trabajan de maravilla al respecto. El más significativo, tal vez, sea José Antonio Rodríguez, alcalde de Jun: blog, página web institucional completamente actualizada, cuenta de Twitter... La última medida fue que todos los funcionarios del Ayuntamiento tuviesen una cuenta de Twitter para atender a los ciudadanos. Un ejemplo claro de que la política y las redes sociales no tienen por qué estar reñidas si se hace un buen uso de ellas.

¿Aprenderán el resto de personajes públicos a gestionar sus cuentas? Y una última reflexión, si no saben, ¿por qué no contratan a un buen CM que los asesore?


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ESCRITO POR Marina Montes

Periodista, apasionada de la web 2.0, intento de community manager. Bloguera, lectora y enganchada a las nuevas tecnologías. Un poco friki y un mucho geek. Colaboro en Frikarte y Revista Wego escribiendo sobre series de televisión.

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