Los blogueros no comemos

Los blogueros nos alimentamos de aire. Y los periodistas se ve que también. O eso es lo que piensa Montserrat Dominguez, la directora de la edición española del Huffington Post. Porque si no, no me lo explico. Y lo que más me duele es que se supone que es una colega. Una periodista que cobra por su trabajo, que no es, ni más ni menos, que contar las cosas que ocurren para que la ciudadanía lo sepa. Pero se ve que eso no merece ser un trabajo remunerado.

Antes de contaros mi pataleta, vamos a los antecedentes para saber de qué trata todo esto. El Huffington Post es un periódico online - o más bien un contenedor de noticias - que ofrece una gran pluralidad a sus lectores, porque además de algunos - pocos - redactores en plantilla, se nutre de colaboraciones de blogueros. Y también de un sistema de enlace de noticias que toma de otros medios. Por ejemplo, una noticia que sale en Diario de Sevilla: en lugar de informarse, currarse la información y publicarla, lo único que hacen es un enlace al medio de origen. Listo. El trabajo es de otros, pero la primera visita la tienen ellos.

Esto tiene, a mi parecer, una parte buena y una mala: la buena es que ofrece una mayor pluralidad, porque el lector puede acceder a noticias que, de otra forma, tal vez no le llegarían porque no visita ese otro medio o porque simplemente no sabía nada del tema. Pero también tiene una parte muy mala. Y es que se devalúa el periodismo. Ya no tenemos que currarnos la noticia, nos vale con un copia y pega.

Y, en especial en la edición española que saldrá el 7 de junio, tiene una cosa horrorosa: los blogueros que colaboren en este nuevo medio digital no cobran. Nada. ¿Por qué? Porque según Montserrat Domínguez, "en Huffington Post no entendemos el blog como un trabajo". 


 Muy bien. Buscamos blogueros que nos den contenido, que nos ayuden a subir de visitas y por tanto a ganar dinero y a cambio les damos visibilidad. De lujo. Voy a decirle a mi casero que el mes que viene le pago con la visibilidad que me ha dado el Huffington. Y a Orange, cuando me pase la factura del ADSL que utilizo para escribir el artículo que luego publica amablemente este medio, le diré lo mismo. Que se lo lea, que verá qué bonito es. Y que se dé por pagado.

No sé lo que cobrará Montserrat Domínguez en la SER ni lo que cobrará por dirigir este periódico.Pero creo que por esa regla de tres, con la visibilidad que tiene en la radio cada fin de semana y la que va a tener en este periódico es más que suficiente, ¿no?

 
Estamos llegando a un punto que no sé en qué va a acabar. La profesión periodística está en sus horas más bajas y lo peor es que ya no son empresarios que sólo miran por el dinero los que lo hacen. Lo peor es que los propios periodistas se prestan a esto. 

No sé el éxito que tendrá este negocio, pero sí sé que gran parte de los periodistas estamos indignados con el modelo. La desgracia es que el prestigio en esta vida hace mucho y seguro que ya tienen una lista inmensa de colaboradores dispuestos a trabajar sin cobrar. 

No soy ninguna experta en medios, ni prentendo ser un gurú de internet, pero creo que nos estamos equivocando. Que el modelo no es este. Que estamos confundiendo el acceso libre a la información con el trabajo gratuito. Y no. Así no. #gratisnotrabajo


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ESCRITO POR Marina Montes

Periodista, apasionada de la web 2.0, intento de community manager. Bloguera, lectora y enganchada a las nuevas tecnologías. Un poco friki y un mucho geek. Colaboro en Frikarte y Revista Wego escribiendo sobre series de televisión.

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